Después de
mi estancia durante cuatro meses en el CEIP Miguel Blasco de Vilatela mi visión
del colegio es algo diferente a cuando entré.
Me he
sentido a gusto en el centro aunque la norma de que los de prácticas no
pudiéramos estar en la misma sala que los profesores durante el horario del
recreo ha impedido que nos pudiéramos relacionar con el profesorado en su
totalidad. Es decir, yo he mantenido relación con los profesores que se
encontraban en mi planta, pero apenas he cruzado dos palabras con los que se
encontraban en el piso de arriba ya que el único punto de encuentro común que
había era la sala de profesores.
He notado
que el trato que había con los alumnos de prácticas, por lo general, no era el
que había con los profesores por parte de la Directora y la Jefa de Estudios y
es algo que no me había pasado en otros centros donde había realizado mis
anteriores prácticas. Entiendo que aún no somos profesores, pero no por ser alumnos
tenemos que aguantar ciertas actitudes prepotentes de los que se suponen que
están para ayudarnos y enseñarnos. Desde luego el ejemplo que dan no es el que
yo daría si llevase un colegio.
En cuanto a
las instalaciones no es el mejor colegio que he visto, pero se amoldan a lo que
tienen y al final sacan un rendimiento muy bueno. Lo que no entiendo es cómo
pueden ofertarlo para plazas de la mención de TIC si el aula de informática no
se utiliza apenas y de los pocos ordenadores que hay funcionan siete. Realmente
-y como comente en algún punto de mi memoria- he aprendido más bien poco sobre
cosas relacionadas con las TIC.
Por último
quiero hablar de mi tutora, quien ha sido la persona que mejor me ha hecho
sentir durante estos cuatro meses, que más me ha valorado y la cual me ha dado
toda la confianza posible para poder sentirme como un profesor más en el aula, con
la autoridad y responsabilidad que ello conlleva.
Se nota que
es una persona que le gusta su trabajo y cree en lo que hace, se preocupa por
sus alumnos y da tanta importancia a la enseñanza de valores como a los contenidos
que hay que impartir, lo cual para mí es algo fundamental en mi manera de ver
la educación.
Quizá por su
edad tiene demasiada dependencia del uso del libro de texto para guiar sus
clases y utiliza poco otros recursos como los tecnológicos por puro
desconocimiento, pero sabe llegar a su alumnado y potenciar sus ganar de
aprender.
En general
he sido muy feliz estos últimos cuatro meses realizando lo que aspiro que llegue
a ser algún día mi profesión y he podido comprobar como algunas personas con
problemas y dificultades –como algunos de los alumnos que he tenido- son los
que más te llenan como maestro.
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