jueves, 26 de mayo de 2016

Entrada final

Después de mi estancia durante cuatro meses en el CEIP Miguel Blasco de Vilatela mi visión del colegio es algo diferente a cuando entré.
Me he sentido a gusto en el centro aunque la norma de que los de prácticas no pudiéramos estar en la misma sala que los profesores durante el horario del recreo ha impedido que nos pudiéramos relacionar con el profesorado en su totalidad. Es decir, yo he mantenido relación con los profesores que se encontraban en mi planta, pero apenas he cruzado dos palabras con los que se encontraban en el piso de arriba ya que el único punto de encuentro común que había era la sala de profesores.
He notado que el trato que había con los alumnos de prácticas, por lo general, no era el que había con los profesores por parte de la Directora y la Jefa de Estudios y es algo que no me había pasado en otros centros donde había realizado mis anteriores prácticas. Entiendo que aún no somos profesores, pero no por ser alumnos tenemos que aguantar ciertas actitudes prepotentes de los que se suponen que están para ayudarnos y enseñarnos. Desde luego el ejemplo que dan no es el que yo daría si llevase un colegio.
En cuanto a las instalaciones no es el mejor colegio que he visto, pero se amoldan a lo que tienen y al final sacan un rendimiento muy bueno. Lo que no entiendo es cómo pueden ofertarlo para plazas de la mención de TIC si el aula de informática no se utiliza apenas y de los pocos ordenadores que hay funcionan siete. Realmente -y como comente en algún punto de mi memoria- he aprendido más bien poco sobre cosas relacionadas con las TIC.
Por último quiero hablar de mi tutora, quien ha sido la persona que mejor me ha hecho sentir durante estos cuatro meses, que más me ha valorado y la cual me ha dado toda la confianza posible para poder sentirme como un profesor más en el aula, con la autoridad y responsabilidad que ello conlleva.
Se nota que es una persona que le gusta su trabajo y cree en lo que hace, se preocupa por sus alumnos y da tanta importancia a la enseñanza de valores como a los contenidos que hay que impartir, lo cual para mí es algo fundamental en mi manera de ver la educación.
Quizá por su edad tiene demasiada dependencia del uso del libro de texto para guiar sus clases y utiliza poco otros recursos como los tecnológicos por puro desconocimiento, pero sabe llegar a su alumnado y potenciar sus ganar de aprender.


En general he sido muy feliz estos últimos cuatro meses realizando lo que aspiro que llegue a ser algún día mi profesión y he podido comprobar como algunas personas con problemas y dificultades –como algunos de los alumnos que he tenido- son los que más te llenan como maestro.

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