El primer
día de mis prácticas fue bueno, como uno siempre espera que sea su primer día
en un lugar de trabajo en el que no conoce su funcionamiento, ni las personas que trabajan en él.
Nada más
llegar nos dijeron que esperásemos en la sala de profesores. Allí se reunió la
jefa de estudios con nosotros para explicarnos de una manera resumida y general
cómo era y funcionaba el centro, con cuántos profesores contaban, qué línea de
trabajo seguían, qué tipo de alumnos/as podíamos encontrarnos en nuestra clase,
etc.
Un detalle
que no nos gustó a los alumnos de prácticas fue que no podíamos disfrutar del
desayuno de los profesores en el horario de recreo. Ni siquiera podíamos entrar
en la sala de profesores con nuestro almuerzo para, al menos, poder sentirnos
un poco integrados, así que tuvimos que buscarnos un aula para poder estar los
días de mal tiempo mientras los niños estaban en el patio.
Más tarde,
la jefa de estudios nos enseñó el centro, su distribución y sus instalaciones. Bajo mi punto de vista,
es un colegio en el que aprovechan muy bien el espacio debido a que es como un
cuadrado con un patio interior. Esta forma permite que haya un gran número de
aulas en un espacio reducido.
La zona del
patio de los niños era gigantesca comparada con la de los otros colegios donde
he realizado mis anteriores prácticas, lo cual me gustó puesto que todos los
alumnos y alumnas del centro podían jugar al fútbol, pilla-pilla, escondite,
saltar a la comba o estar tranquilamente hablando sin molestarse. Esto evitaba
un gran número de conflictos que viví en mis anteriores prácticas como docente
a la hora de cuidar el recreo.
Una vez que
la Jefa de Estudios me asignó mi aula -2ºB- subí con ella a la planta media y
me presentó a la que sería mi tutora en los cuatro meses que realizaría de
prácticas, Concha.
La primera
impresión que tuve de mi tutora fue positiva ya que era una persona alegre y
con mucho entusiasmo de enseñar a sus alumnos/as y darles cariño (una de las
claves del buen comportamiento de la mayoría de los niños y niñas que formaban
parte de la clase, así como la buena relación entre ellos que existía por lo
general).
Durante mis
anteriores años en las prácticas siempre había dado a cursos mayores de primer
ciclo y en especialidades (el primer año en Educación Física y el segundo en
Música) por lo que estar cuatro meses en una tutoría de segundo curso de
primaria era todo un reto nuevo para mí.
En el aula de 2ºB había una gran multiculturalidad:
niños y niñas de Polonia, Rumanía, Ecuador, Colombia, Santo Domingo, Marruecos,
España, etc. Esto me gustó porque creo que la sociedad ha cambiado y debemos
adaptarnos a ello aprendiendo a convivir y a ser más tolerantes con personas
diferentes a nosotros, ya sea en pensamiento, color de piel, lugar de
nacimiento o creencias religiosas y, ¿qué mejor lugar y momento para aprender
estos valores de convivencia y respeto que desde pequeños en la escuela
pública?
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